Yo no sabía que me gustaba la música brasileña hasta que desenredé el hilo negro: Adriana Calcanhotto. Primero fue Justo Agora y entonces la seducción de las dos lenguas de esta mujer, el portugués y el músculo. Es la personificación del mito de Eva, porque después de ella vinieron todas, incluso las primeras Gal Costa, Astrud Gilberto, Rosalia de Souza.
Hace dos días la redescubrí en su página de internet, me gustó su blog; es recomendable aunque no se le entiendan muchas cosas y es entendible, en otro sentido, porque se trata de una bitácora ampliamente visual. A veces no se necesita decir pío.
