Quinto viaje
Y después de todo sí es cierto que existen los buenos viajes, lo descubrí hoy en la madrugada… Uno fluyendo la música en los oídos y en las piernas, descubriendo nuevos lugares de excitación: ahí en el dedo gordo del pie, distrayéndome en otros placeres y llegando al mismo de siempre, su cabello casi chino y me tiemblan las manos cuando lo digo, sus dientes perfectos que de verdad son como perlas, el color de su carne y el desmadre pasional de nuestros sentimientos: yo creo que hasta que me muera. Este fue un viaje sin lugar a mis paranoias, uno sin delirios de persecusión, al princio tuve miedo de tanta risa y de tanta felicidad, tuve miedo de no controlarme y quedarme ahí y al final creo que me quedé en él pero ya consciente, sigo en él con mis cinco sentidos. Un viaje con pan dulce y un sabor tan exquisito en la lengua que me hizo aventarlo, poner música en mis orejas y quedarme jetona, sin cruda alguna.
Manu Chao y todo es mentira. La verdad, todo es mentira.
Mentira el amor
Mentira el sabor
(Una película me enseñó que el amor no existe, es un chantaje a la humanidad para preservar la especie) Y mientras, nos partimos el lomo y las costillas… (La misma cinta me dio escalofríos de risa cuando una mujer le dice a Oliveiro: “me estás ocultando algo” y él responde tajante y enérgico : “SIEMPRE TE VOY A OCULTAR ALGO”. Todos tenemos cosas que nos llevamos al entierro…
Adriana Calcanhotto y el Descubrimiento de las Caipirinhas
Yo no sabía que me gustaba la música brasileña hasta que desenredé el hilo negro: Adriana Calcanhotto. Primero fue Justo Agora y entonces la seducción de las dos lenguas de esta mujer, el portugués y el músculo. Es la personificación del mito de Eva, porque después de ella vinieron todas, incluso las primeras Gal Costa, Astrud Gilberto, Rosalia de Souza.
Hace dos días la redescubrí en su página de internet, me gustó su blog; es recomendable aunque no se le entiendan muchas cosas y es entendible, en otro sentido, porque se trata de una bitácora ampliamente visual. A veces no se necesita decir pío.
Proyecto Rayuela Oh! Matic
Que en realidad es Proyecto Rayuel O Matic, ignoro por qué.
Si uno pone “rayuela” en imágenes de google, se da cuenta de que el título de la novela de Cortázar se refiere al juego para el que todos nos buscábamos una fichita que nos distinguiera de los demás y empezábamos a tirarla al suelo, esperando darle exactamente al 1, al 2, al 3… al 1|0. En México eso es jugar al avión, nos subíamos a sus alas y brincábamos de a cojito por los asientos. A mí el avión más bien me parecía un niño con cabezota, con un 1 en el hemisferio derecho y un 0 en el izquierdo (pobre niño que tendría las mismas habilidades que yo para la lógica y las matemáticas)
Pero si uno busca “rayuela” como texto, se encuentra numerosas ofertas y chantajes de resúmenes gratuitos de la novela o de a $1,000 por pieza. No lo vale, voy a menos de la mitad de ella y en todo caso es mejor aprender referencias sobre el jazz y verse en el espejo de sus páginas, de la miserable, contradictoria, erótica, apasionante, triste, loca, existencial, amarga, alegre, jodida, fantástica, existencia de la Maga y Oliveira… el suyo es un brincar de a cojito por la vida, traparse en el avión que nos lleva a revolcones con quien ni siquiera imaginamos, a compartir un vino tinto o aguardiente o aguarrás en la madrugada con perfectos desonocidos, a que te acusen y chantajeen por faltas a la moral en la vía pública. Me ha pasado.
Me puse a seguir leyendo Rayuela y buscaba los nombres desconocidos en internet, me encontré con un proyecto por demás interesante que realmente le hace honor a la escencia del libro: el juego. Visítenlo, me pareció una idea encantadora que me hubiera gustado que se me ocurriera como proyecto en la universidad; también, si no tienes dinero para comprar el libro o en la biblioteca te lo restringen por no entregarlo nunca a tiempo, es una buena opción.
marzo22
No fue en enero como él dice, fue en febrero que hicimos contacto por primera vez. Infinidad de puntos en el universo se juntaron y las coincidencias necesarias explotaron para que estuviéramos ahí, en un vértice determinado del aleph.
Hemos seguido nuestros rumbos en paralelo y sin conocernos nos conocemos. No sé exactamente hasta qué punto pertenezco a esta generación de términos que desconozco (widgets, gadgets, avatar… blog?), pero sé que en épocas pasadas hubiera sido una locura pensar siquiera en contactos como éste, si no fuera en páginas de Julio Verne. Puedo tal vez ser una romántica a la antigua, pero todavía no tengo pleno conocimiento y aceptación de esto que hoy nos ocurre.
Darán las ocho y estaré nerviosa, cansada, emocionada y temerosa. No quiero no ser lo que parecía ni quiero parecer lo que no soy.
Hey, ni en enero ni en febrero, será en marzo

